El puerro, con su delicada dulzura y su textura sedosa, es el auténtico protagonista de esta tarta salada llena de matices.
Acompañado por la cremosidad de los anacardos y el toque cítrico del limón, da lugar a una receta elegante, reconfortante y sorprendentemente fácil de preparar, de esas que invitan a repetir una y otra vez.
¡No olvides dejar a remojo los anacardos al menos 4 horas antes de la preparación!