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3 febrero 2020

Cómo pelar y cortar patatas de forma rápida

Si quieres pelar y cortar las patatas de la forma más rápida y con menor desperdicio de producto, te contamos cómo.

Información

Pelar patatas es un gesto sencillo y cotidiano que todos alguna vez hemos hecho, pero realizarlo de la forma adecuada también tiene su técnica.
Si quieres pelar y cortar las patatas de la forma más rápida y con menor desperdicio de producto, te contamos cómo:

1. Lava las patatas.

Las Patatas Hijolusa ya vienen lavadas e higienizadas, por lo que no es necesario que pierdas tiempo en este paso. Puedes pasar directamente al paso 2. Si, por el contrario, utilizas patatas con tierra, tendrás que ponerlas bajo el grifo inicialmente para eliminar la mayor cantidad de tierra posible y comprobar que el producto no tenga ningún golpe o partes que haya que desechar porque estén en mal estado.

2. Elige bien el cuchillo o pelador.

No todos los cuchillos son adecuados para esta tarea. Será mejor cuanto más simple sea, y cuando tenga una hoja no demasiado larga. Es recomendable que esté bien afilado para poder realizar el trabajo eliminando solo partes de piel muy finas. Otro punto importante es que sea fácil de limpiar, para ahorrar tiempo.
Para elegir el mejor método de pelado fíjate en la forma de la patata que vas a emplear. Si la patata es alargada, te resultará más fácil pelarla con el pelador; mientras que, si es más ovalada y redondita, será más sencillo el cuchillo, aunque en este caso sirven los dos utensilios perfectamente. Es cuestión de maña.

3. El proceso de pelado.

Imaginemos que la patata es más bien alargada. Usaremos el pelador como primera opción. Sujetando la patata como si se tratara de una zanahoria, deslizaremos de arriba a abajo el pelador sin hacer demasiada fuerza para eliminar lo mínimo posible de pulpa. De este modo reduciremos el desperdicio. Hay que ir girando la patata hasta completar el proceso. Quizá lo más complicado de pelar con este utensilio sean las puntas superior e inferior.
Si la patata es ovalada, puedes emplear ambos utensilios, pero te recomendamos usar el cuchillo e intentar sacar la piel de una sola vez, pelando la patata como si fuera una manzana. Comienza por la parte superior y ve girando la patata con cuidado y deslizando el cuchillo con suavidad hasta llegar a la parte inferior.
La piel tiene varias vitaminas y minerales beneficiosos para la salud, por lo que si tienes unas patatas de piel fina, limpia y sin imperfecciones, te animamos a consumirlas sin pelar.

4. Revisa las patatas ya peladas.

Una vez que estén peladas, comprueba que no haya quedado ningún «ojo», imperfección, o resto de piel, que haya que eliminar. Si las patatas tuvieran algo que haya que retirar, es conveniente realizarlo con la punta del cuchillo, ya que el pelador no permite discriminar, y lo más probable es que te lleves un buen trozo de patata que fuera perfectamente aprovechable.

5. Pásalas bajo el grifo de agua para eliminar el almidón que hayan podido soltar al pelarlas.

6. Procede a cortarlas según el uso para el que vayan a ser empleadas.

La mejor forma de hacerlo, independientemente del tipo de corte que necesites, es cortar un trocito con el cuchillo de forma recta para asegurarte que queden planas al apoyarlas sobre la superficie de la tabla y así evites el riesgo de cortarte y puedas cortarlas cómodamente. Un buen método es cortar las patatas por la mitad, a lo ancho o a lo largo según si necesitas crear bastones o rodajas.
Si vas a freírlas, para ahorrar tiempo, puedes cortarlas en rodajas (anchas o largas, según precises) de un grosor aproximado de 1 cm, apilarlas unas encima de otras, y luego proceder a realizar los bastones. ¡Con solo tres o cuatro cortes conseguirás tener lista para freír media patata!.

TRUCO: Te recomendamos que juegues con el grosor del corte de las láminas o rodajas para conseguir el tipo de corte que necesitas empleando la mitad de tiempo en conseguirlo. Por ejemplo, si necesitas cortarlas en dados, haz rodajas de 1,5 cm aproximadamente, apílalas, y luego córtalas todas a la vez manteniendo esa proporción de 1,5 cm.

Es cuestión de cogerle el truquillo. Pero si lo haces en varias ocasiones, conseguirás adquirir soltura y aumentará la rapidez con la que tienes listas las patatas.