El puerro, con su delicada dulzura y su textura sedosa, es el auténtico protagonista de esta tarta salada llena de matices.
Acompañado por la cremosidad de los anacardos y el toque cítrico del limón, da lugar a una receta elegante, reconfortante y sorprendentemente fácil de preparar, de esas que invitan a repetir una y otra vez.
¡No olvides dejar a remojo los anacardos al menos 4 horas antes de la preparación!
1 bolsa de Puerros La Huerta de Doña Rogelia de Hijolusa
1 lámina de masa quebrada
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal y pimienta al gusto
Para la crema de anacardos:
100 g de anacardos crudos (previamente remojados 4 horas)
El zumo de 1/2 limón
60 ml de agua
1 diente de ajo
Sal al gusto
Para decorar:
Ralladura de limón al gusto
Pon el horno a precalentar a 190 °C.
Mientras, lava bien los puerros y córtalos en rodajas finas.
En una sartén a fuego medio añade el aceite de oliva y, cuando esté caliente, saltea los puerros durante 10–15 minutos hasta que estén tiernos y ligeramente caramelizados.
Salpimienta al gusto y, cuando estén listos, quítalos del fuego y resérvalos.
Vamos ahora con la crema de anacardos:
Tritura los anacardos (remojados previamente al menos 4 horas) con el zumo de limón, 60 mililitros de agua, el ajo y una pizca de sal, y mezcla hasta obtener una crema suave y espesa. Reserva.
Extiende la masa quebrada sobre un molde de horno y reparte la crema de anacardos en el centro, dejando libres unos 4–5 cm de borde.
Luego, coloca los puerros ya cocinados sobre la crema y dobla los bordes de la masa hacia dentro de forma irregular para crear una galette rústica.
¡Y al horno!… Hornea durante 30–35 minutos o hasta que la masa esté bien dorada.
Por último, saca la tarta del horno y déjala reposar unos minutos.
Termina decorándola por encima con un poco de ralladura de limón.
Ya puedes disfrutar de esta delicia gastronómica. ¡Vas a repetir!